Cuando todo estaba ya logrado, cuando Leipzig parecía estar más cerca que nunca, apareció una jugada que pudo haberlo complicado todo en el tramo final del partido con un penalti por mano de Óscar Valentín en el minuto 92 de partido que de haber sido gol hubiera metido el susto y el miedo en el cuerpo al Rayo. Pero apareció Batalla, no solo para detener la pena máxima si no también para detener el rechace evitando cualquier tipo de susto que pudiera evitar el pase histórico a la gran final.

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