El Mundial de Qatar, el más extraño del siglo, abrió la caja de los enigmas en el desierto de Jor, donde Alemania ganó su primer partido en la noche que quedó eliminada de rebote, consecuencia de la sucesión de accidentes que la condenaron ante Japón en su primer partido. La Copa del Mundo perdió así a la selección más triunfante del torneo después de Brasil, hundida en la fase de grupos por segunda edición consecutiva. Al desastre de Rusia en 2018 sucedió este otro fracaso, más cruel pero no menos injusto, con la modestísima Costa Rica de testigo.

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