Bangladés no juega el Mundial, lo cose. Junio suele ser un mes tranquilo en los mercados de camisetas de Daca, de esos en los que el pulso baja y los vendedores esperan al cliente de siempre. Cada cuatro años, la historia cambia de golpe. El Mundial convierte la zona de Gulistan, cerca del Estadio Nacional de Hockey, en uno de los grandes centros de venta de ropa deportiva del país. Cientos de tiendas que el resto del año viven de las réplicas de equipaciones de los grandes clubes europeos se ponen el mono de trabajo con las camisetas de selecciones. La demanda llega desde un país que no tiene a su equipo en el torneo, pero que vive el fútbol con una intensidad que llena calles, universidades y pantallas gigantes.
La jornada · viernes, 26 de junio de 2026
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