Si a usted le preguntaran cuál es el deporte de equipo en cuyo primer partido las reglas decían, entre otras cosas, que se utilizaría un balón de fútbol; que si el balón salía del campo lo volvería a poner en juego la primera persona en tocarlo; que no estaba permitido avanzar con la pelota en las manos; que si un conjunto cometía tres faltas en un periodo en el que el rival no hubiera cometido ninguna, se le castigaría con un tanto en contra; o que se prohibía golpear al adversario con los hombros, sujetarle, empujarle o ponerle la zancadilla; ¿de qué deporte diría que se trata? Venga, otra pista: el resultado fue de uno a cero. Y la definitiva: dos cestas —o cestos— para guardar melocotones hicieron las veces de objetivo para anotar los puntos. Efectivamente, es el baloncesto. Y se inventó en Estados Unidos, donde parece que están haciendo marketing incluso cuando solo están describiendo las cosas como son.

