De Gareth Bale se dijo que si le hubiese gustado el fútbol como le gusta el golf, se hubiese salido del mapa. Terminados sus días como futbolista, el galés sigue demostrando allá donde le invitan que tiene una calidad con los palos asombrosa, más allá incluso de la que se le presupone a un hándicap 0 como él.

