Estampa Paula Badosa —con la zurda, que la derecha la reserva para la raqueta— su inmensa felicidad en la cámara: “A la tercera va la vencida”. Y así es, porque Melbourne acoge este martes la demolición del muro que le impedía llegar más lejos en un gran torneo, imposible en los intentos previos de París (2021) y Nueva York (2024); aquellos días sin premio, nervios y más nervios dentro de ella, descontrol, esa zozobra que agita y corroe como las termitas. Sin embargo, esta Badosa de los últimos tiempos va ganando poso sobre la pista y sorprendiéndose a sí misma, porque se mira al espejo y ve a otra jugadora; una tenista que crece piedra a piedra, sin la necesidad de caer en la grandilocuencia; la vía del día a día suele ser la idónea. Y así de bien rinde a la estadounidense Coco Gauff, la tres del mundo, a remolque de principio a fin: 7-5 y 6-4 (en 1h 44m).

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