Clava Aryna Sabalenka ese último estacazo seco y divisa un reto mayor para el sábado: desde que lo consiguiera la local Evone Goolagong entre 1974 y 1976, ninguna tenista ha logrado encadenar tres títulos en el Open de Australia. Será contra Iga Swiatek o Madison Keys, por decidir. Y acepta y lamenta al otro lado Paula Badosa, que no encuentra consuelo en el apretón de la finalista en la red, pero que, probablemente, cuando contemple en perspectiva y se quite el mal gusto del episodio, con el paso de los días, saboreará de verdad lo conseguido en Melbourne. Una invitación a seguir. Superarse, que no es poco. Ha encontrado su límite la española en las semifinales, por primera vez, en el tenis ardiente de la bicampeona, incontestable, simplemente atronadora: 6-4 y 6-2, en 1h 26m. Sin embargo, el trazado austral describe un suma y sigue en la dirección correcta.

