Todo ha comenzado a pedir de boca, con una victoria más que aseada frente a la norteamericana Louisa Chirico (6-2 y 6-1, en 56 minutos) y una buena toma de contacto con la hierba de Wimbledon. Sin embargo, a Paula Badosa –citada el jueves en la segunda parada del torneo con la rumana Irina Bara, la 60ª del mundo– le cuesta desembarazarse del rostro serio que la acompaña en los últimos tiempos, en los que se ha adentrado en una zona desértica que intenta abandonar a base de constancia y voluntad. No termina de salir el sol para ella, que aun así confía en que tarde o temprano se invierta la dinámica.

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