Xabier Mikel Azparren volvió a comprobar en Elche de la Sierra que en LaVuelta la distancia entre rozar una victoria y quedarse sin ella puede medirse en apenas unos segundos. El español estuvo metido de lleno en la pelea por la décima etapa, llegó con opciones reales de levantar los brazos y terminó sexto después de una resolución que le dejó una mezcla de orgullo y rabia. Sobre todo porque, esta vez, sintió que las piernas estaban para mucho más.

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