A las diez y media de la noche, los casi 15.000 asistentes que pueblan los dos anillos de la Rod Laver Arena de Melbourne se ponen en pie y dan la bienvenida mientras el speaker recita un largo listado de éxitos, nueve de ellos en Australia, y conforme termina y suelta el hospitalario welcome back, Novak Djokovic, estalla el estruendo: “¡Ooo-eeeeé, oeeeeé, oeeeeé, oeeeeé… No-leeeee, No-leeeee!”. Victorioso, este saluda, se expresa, agradece y antes de firmar autógrafos, pelotas, gorras y camisetas durante media hora, proclama: “Increíble atmósfera, muchas gracias a todos. Estoy muy feliz de estar en Australia, en la pista en la que he tenido más éxito en mi carrera, la más importante de mi vida. Si tuviera que elegir unas condiciones, serían de noche en la Rod Laver Arena”, precisa; “estoy encantado por la manera en la que he jugado en el tercer set. En el segundo, tuve altos y bajos, y le doy crédito a Roberto, con quien entrenó mucho en España. Se merece un reconocimiento porque es un gran tipo”.

