<strong>Augusto Fernández</strong> aún estaba con la voz tomada, pero más que por la fiesta posterior al gran premio, por la celebración, cuando gritó como un loco junto a los dos conejos en la verja donde estaban sus amigos y paisanos de Sencelles -«me cansé más ahí que en toda la carrera»- confesaba. Este balear nacido en Madrid de 25 años hace gala de su serenidad o sencillez en el momento más feliz de su vida.

