«Queda la vuelta». Tres palabras resumían el sentir de la expedición del Atlético en las entrañas del Camp Nou. Obviamente, las caras eran de satisfacción, de saber que se acababa de lograr algo al alcance de muy pocos equipos: ganarle al Barça de Flick en su estadio… y dejar a cero a una de las grandes máquinas goleadoras del momento.

