El ajedrez profesional no garantiza una posición económica desahogada, si uno quiere vivir solo de lo que gane en los torneos, salvo para los mejores del mundo. De ahí que muchos grandes talentos eviten el riesgo, renuncien a ser estrellas del deporte mental y opten por otras profesiones. Por ejemplo, el español David Recuero (Oviedo, 1991), de cuyo talento no hay la más mínima duda: de padres matemáticos, fue subcampeón de Europa sub 14 (2005) y sub 18 (2009), campeón de la Unión Europea sub 12 y multicampeón de España de diferentes edades son sus éxitos más brillantes de una larga lista. Hoy trabaja como economista en el Banco Mundial en Washington.

