La batalla de Tbilisi sigue echando humo. El encuentro entre Turquía y la anfitriona Georgia acabó con un parte de guerra y se sigue jugando en los despachos. Dos jugadores fueron expulsados, el turco Korkmaz y el georgiano Sanadze, después de encararse y casi llegar a las manos en la pista, separados por sus compañeros tras una falta a mitad del último cuarto. Durante ese momento de encontronazos el reloj siguió en marcha durante 22 segundos a pesar de que el juego estaba detenido. También el técnico otomano, Ergin Ataman, vio la puerta de salida por sus encendidas protestas. El partido estuvo parado varios minutos por el lanzamiento de vasos desde la parte alta de la grada. La policía iba y venía por el pabellón, tratando de sofocar más roces. En la cancha, Georgia venció por 83-88 después de dos prórrogas en un ambiente muy caldeado que se alargó al túnel de vestuarios. Allí, según denuncia Turquía, su jugador Korkmaz y varios miembros del personal del equipo fueron atacados y golpeados por baloncestistas de Georgia y por la propia policía local. La federación turca ha pedido las imágenes de las cámaras de seguridad y espera una respuesta de la FIBA a sus quejas bajo la amenaza de retirarse de la competición.

