En Aston Martin se trabaja sabiendo negociar entre las expectativas y la realidad. Si bien eran rotundos para defender su salto adelante a partir de los Grandes Premios de Hungría y de los Países Bajos, jamás habían lanzado mensajes excesivamente optimistas con puestos, cálculos o predicciones innecesarias. El viernes de Zandvoort, además, fue el punto claro en el que también se reforzó esa idea. “Está todo inmaduro”, decía Fernando Alonso.

