Ninguna victoria ha tenido seguramente más repercusión hasta ahora en la Copa del Mundo que la de España, protagonista del partido perfecto ante Costa Rica. Incluso un rival habitualmente competitivo se convirtió en un espectador del despliegue de La Roja. El ejercicio de precisión no admitió objeciones sino que mereció muchos elogios y obligó a indagar en los secretos de un equipo de autor que se expresó de forma coral y solidaria hasta el punto de que solamente Ferran Torres repitió como goleador en el 7-0.

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