Tienen que pasar tres días para que Pablo Ibáñez tenga su momento de soledad en el coche y rompa a llorar “como una mona” cuando suena Tunnel of Love, el tema de Dire Straits que ilustra su túnel desde que perdiera en los últimos 50 metros el Trail Camí de Cavalls tras 185 kilómetros rodeando en cabeza Menorca en 2024, el precio de una deshidratación extrema que estuvo cerca de requerir diálisis en sus riñones. Aquel vídeo fue viral, pero él no necesitaba las imágenes, tenía el fantasma en el cerebro. No podía escapar del drama, así que se enfrentó a él. Y venció el pasado sábado la edición de 2025, abriendo con rabia la puerta típica de la isla que sirve de meta. “No te puedes imaginar la liberación”.

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