La Sociedad Deportiva Logroñés ha salvado una temporada de las que no se olvidan. Una de esas que aprietan el vestuario, llenan de dudas cada entrenamiento y convierten cada jornada en una cuesta más empinada que la anterior. El equipo llegó a encadenar 17 partidos sin ganar y el regreso de Albert Aguilá al banquillo, en febrero, terminó por darle al conjunto riojano el giro que necesitaba para salir del pozo y abrochar la permanencia en Segunda RFEF a través del playout.

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