En Argentina los partidos del Mundial se retransmiten hasta en las escuelas, en Brasil la vida cotidiana se paraliza cuando juega la Canarihna. En México las aspiraciones son este año más conservadoras, pero el fútbol siempre se goza. Los ecuatorianos se han lanzado a las tiendas y a los centros comerciales para comprar televisores, cuyas ventas se han incrementado un 48%. Mientras tanto, Estados Unidos y Canadá se disponen a saborear un deporte que, sin ser de nicho, está lejos de competir en popularidad con el fútbol americano o el hockey sobre hielo. América se prepara para el Mundial con distinta intensidad y expectativas desiguales. Así lo vivirán los países que se miden en Qatar a partir de este domingo.

