El ‘Infierno del Norte’ enseñó pronto los dientes. A 118 kilómetros de meta, la París-Roubaix 2026 se rompió en mil pedazos en uno de esos momentos que definen una clásica. Tadej Pogacar se quedó clavado. Literal. Su bicicleta dijo basta —todo apuntaba a un pinchazo— y el esloveno tuvo que echar pie a tierra en plena tensión del pelotón.
La jornada · domingo, 12 de abril de 2026
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