El <strong>Chelsea</strong>, con uno menos, se estaba escapando vivo. <strong>Ancelotti</strong> movió el banquillo y dio entrada a <strong>Asensio por Rodrygo</strong> y el balear sacó su zurda a pasear para poner el 2-0 que daba ya un margen para encarrilar las semifinales. <strong>Marco escuchó entonces como el Bernabéu coreaba su nombre</strong>, consciente de la importancia del tanto y de lo importante que es este futbolista para el equipo sin ser casi nunca un fijo de Ancelotti.

