Stan y Josh Kroenke, padre e hijo, herederos del imperio Walmart, viven entre Denver y Missouri, pero tienen una lupa puesta en Londres. Ahí se encuentra la sede del Arsenal, el club que controlan desde 2018 y en el que han invertido 1.000 millones netos en fichajes —descontando ventas— con el afán de transformarlo en un grande de Europa lo antes posible. Solo el Chelsea ha gastado más en este periodo. Los Kroenke están convencidos de haber construido una plantilla que, si no imbatible, está por encima de las posibilidades del Real Madrid que los visita hoy en el Emirates para disputar la ida de los cuartos de final de la Champions. Así lo señalan personas próximas a los propietarios estadounidenses que, bajo condición de anonimato, aseguran que sus asesores deportivos han emitido informes muy claros sobre las vulnerabilidades del Madrid. Solo falta, dicen, que Mikel Arteta active la espoleta.

