La selección española ya tiene los dos pies en el año 2026, el del Mundial, el del sueño de coser a su camiseta la segunda estrella. Y el mensaje que lanzó fue que cree en lo que hace. España lanzó un buen puñado de mensajes para creer en un verano feliz: la barbaridad de delantero que tiene con Oyarzabal, que hay jugadores con mucha hambre y ganas de meter la cabeza en el Mundial (Víctor Muñoz), que juega y gana con ausencias que para otros serían fruto de lamentaciones, que Argentina tenía motivos para esquivar la Finalissima… Un estado de felicidad que viaja ahora a Barcelona, donde espera otra fiesta.

