“¡Vamo, vamo, Argentina!”, se escuchaba como eco en la grada del Olímpico de Terrassa, repleto hasta la bandera -6.600 aficionados- aunque repartidos los colores a partes casi iguales por la afición española y argentina. Un grito, un ánimo, un aliento, que tuvo su recompensa en la moqueta azul porque Las Leonas explicaron a las RedSticks que todavía están por encima, que ahora son las mejores del mundo y que la historia no se equivocaba porque en los últimos seis duelos directos se lo han llevado ellas, también los seis encuentros que han jugado en un Mundial. No fue distinto en este campeonato (1-4), por más que España se resistiera a bajar los brazos.

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