Lionel Scaloni no suele perder la mínima ocasión para desdramatizar públicamente el fútbol y reducirlo a un juego, un empeño casi conmovedor cuando está por medio Argentina y un Mundial. Por suerte para él, de momento todo el ruido que acompaña a la Albiceleste se mantiene en tensa calma después del sopapo contra Arabia Saudí (1-2) y a la espera de la primera final ante México (este sábado, 20.00, Gol Mundial), donde una derrota la mandaría directamente al infierno de su historia.

