Fue en los primeros meses de José Mourinho al frente del Real Madrid cuando se acuñó el término pipero (dícese del madridista, o supuesto madridista, que acude al estadio Santiago Bernabéu a verlas venir, esto es, a comer pipas) y no parece casualidad que la llegada de Álvaro Arbeloa haya revitalizado el debate sobre los hinchas fetén y los débiles de espíritu, a quienes el mismísimo Jesucristo prometió el reino de los cielos en sus bienaventuranzas, pero sin aclarar su posición dentro del organigrama de la nueva iglesia blanca, al menos en esta vida.

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