Dos días después de que se desatara la mayor crisis en dos décadas en el Real Madrid tras conocerse la pelea entre Valverde y Tchouameni, la primera y única persona de la entidad que se puso delante de un micrófono para dar explicaciones de lo sucedido fue su entrenador, Álvaro Arbeloa, que no parece probable que vaya a seguir la próxima temporada. Y él, que siempre ha alimentado su perfil e imagen de hombre de club, lanzó este sábado un discurso de filas prietas hacia dentro. Defendió a Valverde y Tchouameni, la salud del vestuario, la reacción del club y hasta la figura del presidente.

