Cuando cayó Xabi Alonso, no mucho después de una derrota ante el Celta en el Bernabéu, apareció en su puesto Arbeloa. Se presentó con pocos pergaminos pero gran aparente seguridad en sí mismo. Desde entonces, las cosas no le han ido como se esperaba: 4 derrotas en 12 partidos (la primera costó la Copa, en Albacete) y su pose un poco artificial de hombre por encima de la situación se ha desgastado. Ya se habla sin rebozo desde el club de Unai Emery y Jürgen Klopp.

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