En enero, después de varios meses de ostracismo en Inglaterra, Antony tomó una decisión muy importante para su futuro. Entre las muchas ofertas recibidas por sus representantes, eligió salir cedido al Betis, un club que por su filosofía, el estilo de juego implantado por su técnico, Manuel Pellegrini, y arropado por una afición muy pasional, estaba más cerca de lo que había vivido en sus inicios en Brasil que de sus dos años y medio en el Manchester United.

