Carlo Ancelotti se implicó personalmente el pasado verano en el fichaje de Antonio Rüdiger, y todos dieron por sentado que nada más empezar le concedería el centro de la defensa y desplazaría a Alaba al lateral izquierdo en detrimento de Mendy, un jugador del que en los despachos se hacían notar sus ausencias por lesión. Sin embargo, el técnico, hombre de costumbres y certezas, lo primero que hizo fue no mover nada. Más todavía, en el primer partido de pretemporada, ante el Barcelona en el verano de Las Vegas, al que probó en ese flanco zurdo fue al alemán, que apenas tenía recuerdos de esa ubicación.

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