El Moncayo oscuro, el olor a resina de sus pinos frescos, no inspira al pelotón, que lo transita al tran tran, ni, y espera a Buste, el último escollo entre Pradola y Borja, cuarta etapa de la Vuelta en el Aragón fronterizo con las Bardenas navarras caprichosas, y el viento. En la ascensión al tercero, acelera Liane Lippert, la alemana del Movistar. Fin de la calma. Pequeño torbellino que se hace huracán cuesta abajo. Solo el instinto de campeona guía a Anna van der Breggen, que ataca en el descenso, manos abajo, barbilla en la potencia, según la carretera atraviesa el Santuario de la Misericordia, y se lanza imparable hasta la meta en la ciudad del Ecce Homo. Detrás de ella, el pelotón culebrea, se rompe, se empalma, persigue, y no alcanza. Van der Breggen llega con 12s de ventaja, pero gracias a la bonificación de la meta volante, su compañera en el SD Worx y compatriota holandesa Femke Gerritse mantiene el maillot rojo de líder. Es la primera victoria de Van der Breggen, de 35 años, una de las más grandes corredoras de la historia, desde que regresó este invierno al pelotón del que se había retirado en 2021.

