Los rizos son un mero recuerdo en el Andrés Guardado (Guadalajara, 36 años) que deambula por Doha. Cuando jugó su primera Copa del Mundo, en 2006, tenía una cabellera a lo Carles Puyol, secuelas del acné y una cara de súbita sorpresa por ser llamado al Mundial con 19 años y con escasos minutos en la selección mexicana. Era la carta secreta del entonces seleccionador Antonio La Volpe. 178 partidos después, Guardado es el capitán que abdicará tras su quinta Copa del Mundo.

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