Dos horas después de que el Madrid anunciara que este domingo iba a romper su estruendoso silencio sobre el caso Negreira -este periódico publicó que se personará como acusación particular-, lo primero que se escuchó en el Bernabéu fue “corrupción en la federación”. Pero el cántico no vino de la masa blanca que llenó el Bernabéu en un horario muy familiar, sino de la esquina que ocupaban los 300 aficionados del Espanyol. La protesta tampoco encontró gran eco en el resto del estadio. De momento, en las gradas de la Castellana no se ha producido ningún clamor, ni mucho menos levantamiento, sobre el escándalo.

