El Estadio del Rayo huele a panceta a la plancha. Veinte minutos antes del partido, por la tribuna principal asciende ese olor inconfundible que ya se perdió en las grandes estructuras de acero inoxidable que trajo el siglo XXI. En el campo de la calle Payaso Fofó, hace tiempo que se oxidó todo menos el equipo, un verdadero rayo. Andoni Iraola, vestido de negro luto, se movía efusivo pidiendo a sus jugadores que profundizaran por la derecha. Pero solo para engañar. Invirtieron el balón, apareció Fran García por la izquierda y Comesaña sacó tajada del desierto defensivo del Madrid, de nuevo zarandeado en otro inicio en las musarañas: 1-0.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *