“Vamos a tener una gran oportunidad. No digo que el partido del domingo [contra el Barcelona] sea decisivo, pero casi”, asumió Carlo Ancelotti al final de una tarde que viajó de la placidez al terror para el Madrid. “El encuentro parecía acabado, tuvimos el cuarto gol con Arda [Güler] y luego debimos cambiar a Asencio porque no podía más. Hemos sufrido más de lo necesario”, reconoció el técnico italiano, aliviado y también con un punto reivindicativo por la situación en la que ha quedado la plantilla tras el aluvión de bajas médicas de la última semana. “Con la salida de Asencio faltaban seis defensas y no siempre somos capaces de arreglar estas cosas. Durante una hora lo hicimos muy bien, se podía manejar mejor la ventaja, pero al final es una victoria bonita”, celebró Carletto, que acabó con Jacobo Ramón sobre el campo, achicando agua y temiendo una despedida fulminante de la Liga sin viajar todavía al último clásico del curso.

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