A diez días de la final de la Champions, hay una pregunta cada vez más insistente que solo tendrá respuesta a toro pasado y, probablemente, en función del resultado de París. ¿Es mejor llegar después de tres semanas de preparación, sin más horizonte que la salud de todos; o hacerlo tras jugarte la vida cada tres días, como el Liverpool? El desenlace de la cita del día 28 en Saint Dennis y el color del triunfador dará lugar a sentencias muy categóricas sobre esta cuestión. De momento, Carlo Ancelotti sigue surfeando todas las olas, dice lo que le conviene para no elevar el ruido ambiental y ahora solo le interesa hablar de la “felicidad”.

