Lo primero que hace al despertar Anastasia Bryzgina (Lugansk, 24 años) es mirar las noticias. Cansada de leer historias acerca de cómo parte de su país, Ucrania, es reducido a escombros, y sus habitantes asesinados, hubo un tiempo en que intentó quitarse ese hábito. Desconectar. Pero volvió a las andadas pronto. No podía ignorar lo que sucede, y ahora no pasa un día sin que sepa qué está pasando en el frente: enseña en su teléfono todas las aplicaciones de medios y grupos de mensajería Telegram que consulta.

