Empezó el partido y Fede Valverde seguía corriendo en el Bernabéu. En los primeros cinco minutos, tres carreras de presión del uruguayo. La efervescencia que provoca el Elche, sin embargo, no es la del City y la Liga tampoco es la Champions en Chamartín. Así que la noche arrancó con un sopor difícil de digerir y desde la grada empezaron a caer algunos tímidos silbidos. Y justo ahí, de nuevo, Valverde, el hombre de estos días que lo mismo centrifuga a un gigante de Europa que resuelve una velada más en el patio de casa de la Liga. Las cosas funcionan así con los iluminados. El 1-0 de Rüdiger vino precedido de un zambombazo suyo de falta. Nada había ocurrido hasta entonces. Y lo siguiente que pasó fue otro tanto del uruguayo. Otro golazo.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *