Fernando Alonso no pudo terminar el Gran Premio de Italia. Un problema en el coche, que después se traduciría según las palabras de Alpine en un problema de presión de agua, le dejó sin aspiraciones para puntuar por undécima carrera consecutiva. Ya lo había hecho en las diez anteriores. Pero antes de esa parada obligada, el piloto ya había sentido problemas mecánicos en su coche. Lo comunicó por radio a su equipo, pero le dijeron que todo estaba bien. Él respondió un simple «¡wow!» desde su monoplaza. No quería seguir dando pistas de si realmente tenían o no algún problema con la entrega de energía, como había sugerido Fernando apenas unos segundos antes.

