Zandvoort, con su playa en la puerta del circuito y un clima costero, se levanta lluviosa, aunque sin la amenaza clara para cuando el reloj alcance las 15:00 horas (DAZN F1) de la tarde. Esa será la hora de la verdad. La de competir, encontrar las sensaciones finales y ordenar, definitivamente, a las cartas de la baraja. Las de Fernando Alonso han cambiado, algo que dejó claro tras terminar 10º en la clasificación. «Esperaba sufrir. Es normal que venda estar entre los tres o cuatro primeros de los viernes. Habrá más así. Pero sabía que no lucharíamos con los top«, reconoció.

