A Leo Messi le metieron en un vuelo para cruzar el charco cuando todavía le quedaba fútbol de sobra para competir en Europa. Nos lo arrebataron demasiado pronto. Los Bartomeu, Laporta, PSG y cía nos privaron del privilegio de disfrutar de los últimos años del mejor jugador de la historia. Ante el Oporto dio una clase magistral de dirección desde su evolución natural hacia una posición de organizador que, dicho sea de paso, escasea en Europa. Y si no que le pregunten a algunos de los mejores equipos de las grandes ligas.

