Desde Arabia en la Supercopa, cuando parte de la plantilla mostró su descontento con la dirección del club por la gestión de los familiares y aficionados desplazados, algo ha pasado y se ha roto en el Mallorca. Esto, sumado a los malos resultados de la segunda vuelta (muy distintos a los de una primera vuelta brillante con 30 puntos), ha calentado a la grada al entender que, desde el verde, y en los despachos por falta de ambición e inversión deportiva tanto en verano como en invierno, se podría haber hecho más por cumplir el sueño no obligatorio pero que estaba a tiro de Europa.

