Después de hacer sonar el bombo, después de los chascarrillos típicos, Borja Iglesias apareció este martes por el plató de La Revuelta. Tantos años después y El Panda sigue llamando la atención por lo de siempre, por ser un futbolista atípico. Excepcional, amado y odiado casi con la misma intensidad por osar ser futbolista y persona, todo en uno. Un hombre con criterio, voz y opiniones propias, significado política y socialmente. Un hombre que se pinta las uñas y que tiene una pareja que también habla y piensa por sí misma. Error. Menos hablar y más jugar, le dicen, ¡que eres futbolista! Y los futbolistas, por lo visto, no piensan siquiera. Solo ejecutan.

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