El año pasado, Pecco Bagnaia celebraba su Mundial en Valencia tras sufrir más de lo esperado ante Fabio Quartararo y su Yamaha en horas bajas. A pesar de contar con la moto que todos envidian en la parrilla, él mismo reconocía que sus errores no forzados habían puesto en peligro un título que debería haberse llevado de calle. En este arranque de campeonato, las dudas del campeón siguen asomando, a pesar de que se había propuesto ser un piloto más sólido. Una caída en la octava vuelta del italiano, cuando dominaba con casi dos segundos de margen sobre Àlex Rins, entregó el triunfo en el GP de las Américas a una Honda en horas bajas. Aupada por el magnífico pilotaje del barcelonés, el otro sheriff del rancho ante la ausencia de Marc Márquez, la marca japonesa celebró su primer triunfo en MotoGP tras dos años y medio.

