“¡Este es tu circuito, pisha!”. Es lo primero que escuchó Álex Márquez, vigente subcampeón del mundo de MotoGP, nada más pisar el aeropuerto de Jerez. A toro pasado, parecía que los amables aficionados tenían razón, vista su aplastante victoria en el GP de España este domingo por segundo año consecutivo. Él no las tenía todas consigo ni era tan optimista. “Ganas un año y la gente se piensa que el trazado ya es tuyo”, pensaba para sus adentros. Después de un arranque mediocre en la temporada 2026, llegó a la cita con un cambio de mentalidad muy estudiado: empezar a pilotar por encima de los problemas y no tomarse las carencias técnicas como excusa. La fórmula funcionó de perlas en el trazado andaluz y sirvió como aviso a navegantes.

