Álex Márquez necesitaba como agua de mayo esta victoria. Y lo celebró como merecía ante los 97.000 fieles reunidos en su querido Circuito de Jerez. El vigente subcampeón del mundo se llevó con contundencia y maestría el GP de España, repitiendo el triunfo que le llevó a lo más alto del podio aquí, por primera vez en MotoGP, el año pasado. El menor de la saga familiar de campeones navegaba algo perdido, lejos del nivel demostrado el curso pasado, en los primeros compases de la nueva temporada. Pero ya no. Con la llegada del certamen a Europa, y los aires primaverales, demostró que sus éxitos de 2025 no fueron ni serán flor de un día.

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