Los Alpes no perdonan. En un recorrido de 167,8 kilómetros entre Arco y Trento, sus exigentes puertos azotaron a unos corredores que hicieron frente a la etapa reina de la ronda italiana, la cual contó con 4.100 metros de desnivel y dos puertos de máxima entidad: Passo Bordala (14,8 km al 6,9%) y Passo Redebus (13 km al 6,8%). En esa situación, la escapada tenía una consigna clara: todo o nada. El que mejor se aplicó este lema fue Lennart Jasch, quien, con un ataque a 25 kilómetros, levantó los brazos en aquellos colosos que tantas veces han visto reinar a las grandes leyendas de la disciplina.

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