Alejandro Valverde y Enric Mas, final y principio en Lombardía, a orillas del lago de Como
Fuente: El País Original en elpais.com
Es otoño. Lombardía. El crepúsculo de Alejandro Valverde, dorsal 181, su último dorsal, y su deseo. La primavera de Enric Mas, que vuelve a sentirse niño, el niño pequeño fascinado por el sonido de la palabra, por las maravillas que se esconden detrás de las cuatro sílabas, Lom-bar-dí-a. De Bérgamo a Como, a la orilla de su lago, pasando por el Ghisallo y su iglesia y su museo, y el largo repecho del Civiglio, y las dos veces de la cuesta de San Fermo della Battaglia, antes del descenso que tanto placer le daba a Vincenzo Nibali crepuscular, dorsal 31, el último dorsal de su carrera. 253 kilómetros. Más de seis horas y media. Un monumento al que honran y adoran Jonas Vingegaard y el ganador del 21, Tadej Pogacar, los dos que hicieron del Tour del 22 un gran reserva, y que vuelven a cruzarse por primera vez desde el julio francés.