Una y otra vez queda bien patente que los pilotos de motociclismo están hechos de otra pasta. Su capacidad para sobreponerse a graves lesiones no deja de causar asombro. El último que ha pasado por un quirófano para solucionar una importante avería ha sido Aleix Espargaró. El de Granollers se lastimó durante un entrenamiento privado en el trazado de Sepang y ahora es cuando le han operado en el Hospital Universitari Quirón-Dexeus (Barcelona) de las lesiones vertebrales que arrastraba desde que besó el asfalto en el circuito de Malasia.

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