Carlos Alcaraz estaba más tranquilo a la conclusión de su accidentado primer partido en el Open 500 de Tokio, marcado por la torcedura en su tobillo izquierdo en el quinto juego con Sebastián Báez. «Me he asustado y me he preocupado porque no me sentía bien al principio. Estoy contento de haber podido acabar y hacerlo jugando un buen tenis. Voy a intentar hacer lo posible para estar recuperado de cara al siguiente partido«, reconocía el número uno mundial a la conclusión. 

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